El gobierno de Estados Unidos, liderado por el presidente Donald Trump, anunció que Cuba no podrá recibir petróleo ruso como parte de una flexibilización temporal de sanciones diseñada para estabilizar los mercados energéticos internacionales.
La medida, emitida por el Departamento del Tesoro a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), permite liberar ciertos cargamentos de crudo ruso que ya se encontraban en tránsito, pero excluye explícitamente a Cuba junto a países como Irán, Corea del Norte y territorios ocupados de Ucrania.
Según el documento oficial, la licencia autoriza operaciones únicamente con petróleo que haya sido cargado antes del 12 de marzo y estará vigente hasta el 11 de abril. Sin embargo, prohíbe de forma tajante la venta, entrega o descarga de estos productos en territorio cubano.
La decisión se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica y en medio de una grave crisis energética en la isla. Cuba enfrenta una fuerte escasez de combustible, agravada por las sanciones estadounidenses y la reducción de suministros externos, lo que ha provocado apagones, afectaciones al transporte y paralización de sectores clave .
A pesar de las restricciones, dos buques rusos cargados con hidrocarburos se dirigen hacia Cuba. De acuerdo con reportes, uno de ellos transporta unas 27,000 toneladas de combustible, mientras que otro cargamento mayor llegaría en las próximas semanas.
Desde Moscú, el gobierno del presidente Vladimir Putin ha reiterado su apoyo a La Habana, asegurando que continuará colaborando con la isla para mitigar la crisis energética, a pesar de las sanciones impuestas por Washington .
La política energética hacia Cuba forma parte de una estrategia más amplia de presión por parte de Estados Unidos. En meses recientes, la administración Trump ha endurecido las medidas contra países y empresas que suministren petróleo a la isla, incluso contemplando aranceles como mecanismo de sanción .
Por otro lado, Washington ha implementado algunas flexibilizaciones limitadas, como permitir el envío de petróleo venezolano al sector privado cubano bajo condiciones específicas, en un intento de aliviar parcialmente la situación sin beneficiar directamente al gobierno de La Habana .
La crisis energética en Cuba continúa profundizándose, con impactos directos en la vida cotidiana de la población, mientras el país busca alternativas para garantizar el suministro de combustible en medio de un complejo escenario internacional.