El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el lunes que aplaza durante cinco días los ataques contra plantas eléctricas iraníes, mientras su país mantiene “muy buenas y productivas conversaciones” con Irán que podrían conducir a una resolución total del conflicto en Medio Oriente.
El anuncio llega después de que Irán advirtiera que respondería con ataques a centrales eléctricas en toda la región si EE.UU. atacaba en represalia por el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde se transporta una quinta parte del petróleo mundial.
Trump hizo el anuncio en su plataforma Truth Social, ampliando el plazo que había dado previamente para que Irán reabriera el paso marítimo. Según él, la suspensión de los ataques dependerá del éxito de las reuniones en curso, aunque no ofreció detalles sobre las negociaciones.
Por su parte, Irán no confirmó conversaciones directas con Washington, pero el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, señaló que habló por teléfono con su homólogo turco Hakan Fidan, y Turquía ha actuado antes como mediador entre ambos países.
La guerra, que ya cumple cuatro semanas, ha dejado más de 2,000 muertos, ha afectado la economía mundial y disparado los precios del petróleo y alimentos. El conflicto también ha implicado ataques a instalaciones de petróleo, gas y otras infraestructuras civiles en naciones árabes del Golfo, además de la muerte del líder supremo iraní y ataques a instalaciones israelíes.
El ultimátum de Trump y la amenaza de represalias iraníes elevan la tensión en la región, con posibles consecuencias graves para los civiles, incluyendo cortes de electricidad y problemas de acceso a agua potable debido a ataques a plantas desalinizadoras.
Israel, mientras tanto, ha lanzado ataques contra Teherán y ha golpeado a milicias vinculadas a Irán, incluyendo Hezbollah en Líbano, donde los bombardeos han dejado más de 1,000 muertos y un millón de desplazados.
En el plano económico, los precios del petróleo se mantienen altos, con el crudo Brent superando los 113 dólares por barril, un aumento de casi 55% desde el inicio del conflicto.
El mundo observa con atención los próximos pasos de EE.UU. e Irán, mientras la amenaza de un conflicto más amplio sigue latente.